El arte de dominar las crisis

febrero 22, 2023
Sepp Herberger

Por Seppl Herberger

Seppl Herberger es el director responsable como técnico de la selección nacional alemana, de la legendaria victoria sobre los húngaros en la final de Suiza 54. En este comentario que escribiera con motivo de la actuación del equipo de Alemania Federal en México 70 pone en evidencia su tesis de que los partidos se ganan más por la serenidad en los momentos críticos que por las condiciones técnicas o los esquemas tácticos.

En el fútbol hay equipos con grandes solistas, que pueden hacer cualquier cosa con y sin la pelota. Otros son simplemente inagotables, juegan al mismo ritmo desde el primer hasta el último minuto. Pero todo puede ponerse en duda si un equipo no está preparado para soportar los momentos de crisis. Ese es un importante problema psicológico.

En general, cada partido ofrece situaciones críticas. La primera se produce apenas suena el silbato inicial. Allí se corre el peligro de que el equipo no encuentre con la rapidez suficiente su ritmo de juego y sea arrollado por el rival. En el boxeo se dice que el adversario lo tomó frío. Muy parecida es la situación al iniciar el segundo tiempo. Se cree que después de cuarenta y cinco minutos de juego ya se conoce lo suficiente al contrario y se asume la tarea con menos sentido de la responsabilidad. Y entonces se puede sufrir desagradables experiencias. Porque la interrupción del juego y el descanso pueden alterar muchas cosas, sin olvidar la influencia de lo que diga el director técnico. Innumerables veces leemos acerca de equipos que salen renovados de las cabinas, y quien en el primer tiempo había sido el dominado asume el papel de dominador. Por supuesto que puede deberse a diferencias en la preparación física, pero en la mayor parte de las veces el cambio responde a la incapacidad de reaccionar a los momentos de crisis con la firmeza que corresponde.

La tercera circunstancia infernalmente crítica es siempre el gol, ya sea a favor o en contra, que provoca un verdadero estado de shock en los jugadores. En ambos casos el equipo debe redoblar la concentración. Si se ha caído en desventaja, hay que evitar por todos los medios que el rival conquiste un nuevo tanto que resultaría mortal, y al mismo tiempo procurar la igualdad lo más rápidamente que se pueda. Si el gol es a favor, hay que poner atención en no perder el enorme espacio ganado. Otra cosa que hay que evitar es considerar que un encuentro ha concluido antes de que suene el silbato final. Una bajada de guardia prematura ha costado más de una victoria.

La selección nacional alemana en el Mundial del 70 ha sufrido en su propio cuerpo todas esas experiencias, tanto las positivas como las negativas. En México dominan condiciones especiales a las cuales los hombres deben acostumbrarse previamente. En primer lugar, el calor y la altura. Su olvido casi nos cuesta una desgracia en el partido con Marruecos. Después, se quiso echar todas las culpas sobre Haller. Pero en este caso hay que diferenciar. Recordemos que Helmut Shön no estaba para nada decidido a incluir a Haller en el plantel. Nadie podía estar seguro de hasta qué punto su grave lesión había sido superada y si tenía tiempo para llegar a su estado óptimo. La prensa se inclinó a pensar que la ocasión era demasiado seria y que Haller no debía jugar el partido.

El jugador quiso entonces demostrar que esas apreciaciones eran apresuradas y trató de jugar a un ritmo qué pronto se hizo pagar caro en las condiciones reinantes en el campo de juego de León. En México se debe ante todo demostrar las condiciones técnicas, retener la pelota, retardar el juego, permitir que los contrarios se agoten. Yo estoy convencido de que si se hubiera dado a un jugador de las extraordinarias condiciones técnicas de Haller una segunda oportunidad se hubiera convertido en uno de los mejores del torneo.

En su partido con los alemanes, los ingleses demostraron que no sabían soportar las crisis ni mantener su ritmo. Además ya no tenían la clase del once campeón del 66 ¿Cuándo ocurrió que un equipo inglés con dos goles de ventaja perdiera el partido? El torneo de México fue el de las excepciones. Toda la planificada preparación previa de los británicos no sirvió de nada. El equipo alemán no permitió que cundiera la desmoralización por la desventaja, conservó su línea de juego y así llegó el éxito.

Y en el partido contra Italia conocimos las cumbres y los abismos. Una vez más la selección debió sufrir un gol en contra en los primeros minutos, como contra Marruecos, Bulgaria e Inglaterra. Señal de que se comenzaba el partido sin estar completamente preparado. Pero los italianos padecieron el error simétrico, cuando permitieron el empate en el último minuto en la creencia de que ya habían ganado. Después, en el suplemento, Müller conquistó el segundo gol, pero no alcanzaron a transcurrir cinco minutos antes del nuevo empate de los italianos. Claro error táctico. Después, los italianos se olvidaron del catenaccio y se lanzaron desordenadamente al ataque. Consiguieron un nuevo tanto e inmediatamente Müller igualó de nuevo. Pero otra vez se regaló el partido al permitir que Riva y Rivera llegaran prácticamente sin marca hasta nuestra valla, y así se consiguió el gol del triunfo italiano. La extraordinaria actuación de ambos equipos en este partido excepcional no debe ser empequeñecida. Pero una vez más se demostró que lo importante para equipos de auténtica clase mundial es saber reaccionar en los momentos críticos con la mayor de las firmezas.

Alemania vs Italia Copa Mundial México 70
Te podría interesar